La Pluma del Conocimiento

 
 

 

PALABRAS DE SABIDURÍA


 

 La fuente de todo bien es la confianza en Dios, sumisión a sus mandatos, y complacencia con su santa voluntad y agrado.

La esencia de la sabiduría es el temor a dios, terror a su azote y castigo, y aprehensión de su justicia y decreto.

La esencia de la religión es atestiguar lo que el Señor ha revelado, y seguir lo que Él ha ordenado en su poderoso Libro.

La fuente de toda gloria es aceptar todo aquello que el Señor ha conferido, y contentarse con lo que Dios ha ordenado.

La esencia del amor es para el hombre dirigir su corazón hacia el Amado, y desprenderse de todo menos de Él, y no anhelar nada que no sea el deseo de su Señor.

La verdadera recordación es hacer mención del Señor, el Todo alabado, y olvidar todo lo que no sea Él.

La verdadera confianza para el siervo es ejercer su profesión y vocación en este mundo, sujetarse al Señor, y no buscar nada salvo su favor, puesto que en sus manos está el destino de todos sus siervos.

La esencia del desprendimiento es para el hombre dirigir su rostro hacia las cortes del Señor, entrar en su Presencia, contemplar su Semblante y presentar testimonio ante Él.

La esencia del entendimiento es atestiguar nuestra propia pobreza y someternos a la Voluntad del Señor, el Soberano, el Benévolo, el Todopoderoso.

La fuente del valor y del poder es la promoción de la Palabra de Dios, y la constancia en su Amor.

La esencia de la caridad es para el siervo expresar las bendiciones de su Señor y darle gracias en todo momento y bajo todas las circunstancias.

La esencia de la fe es ser parco en palabras y abundante en hechos; aquel cuyas palabras exceden a sus hechos, sabed en verdad, que su muerte es mejor que su vida.

La esencia de la verdadera seguridad es guardar silencio, mirar el fin de las cosas y renunciar al mundo.

La magnanimidad comienza cuando el hombre gasta su fortuna en sí mismo, en su familia y en los pobres entre los hermanos de su Fe.

La esencia de la riqueza es el amor por Mí; aquel que me ama es el poseedor de todas las cosas, y aquel que no Me ama es, en verdad, de los pobres e indigentes. Esto es lo que el Dedo de Gloria y Esplendor ha revelado.

La fuente de toda maldad para el hombre es alejarse de su Señor y dedicar su corazón a las cosas profanas.

El fuego más ardiente es cuestionar los signos de Dios, disentir ociosamente con lo que Él ha revelado, negarle y mostrarse orgulloso frente a Él.

La fuente de toda erudición es el conocimiento de Dios, exaltada sea su Gloria, y ello no puede ser alcanzado sino por el conocimiento de su Divina Manifestación-

La esencia de la bajeza es abandonar el amparo del Misericordioso y buscar el abrigo del malvado.

La fuente del error es no creer en el Único Dios verdadero, confiar en lo que no sea Él y huir de su Decreto.

Verdadera pérdida es para aquel cuyos días se han consumido en extrema ignorancia de su propio yo.

La esencia de todo lo que hemos revelado para ti, es la Justicia; representa para el hombre la liberación de la ociosa fantasía y la imitación, saber discernir con el ojo de la unidad  su gloriosa obra, e investigar todas las cosas con ojo escrutador.

De este modo te hemos instruido, y te hemos manifestado Palabras de Sabiduría, para que puedas estar agradecido al Señor tu Dios, y gloriarte de ello entre todos los pueblos.

 

-Bahá'u'lláh-


 



      
   

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