La Pluma del Conocimiento | |||
|
|
El propósito de nuestras vidasHushmand Fatheazam (*)
|
||
|
¿Ha
comparado usted una selva con una huerta? En la jungla los árboles crecen
silvestres; hay arbustos tupidos y enredaderas indomables. La huerta tiene
linderos geométricos, tierra arada, redes de canales, una parte de
terreno sembrado con maíz por aquí y un campo de caña de azúcar más
allá. ¿Qué
diferencia existe entre la selva virgen y la huerta? En
la huerta se puede ver orden en
todas las cosas, mientras en la selva no existe orden. En la huerta, las
cosas tienen que ser cuidadas y atendidas mientras que en la selva todo
crece al azar y sin orden. Donde
existe el orden existe un propósito. No hacemos una huerta sin propósito. No cavamos canales y pozos sin una razón. Tenemos un fin al hacer esto. Si no existiera un propósito para hacerlo, hubiéramos dejado el campo a las lluvias, los vientos y el sol, lo hubiéramos abandonado para que crezca como selva con toda su vida silvestre. La
huerta tiene orden, y un propósito. Contemplemos
la creación como a un todo. ¿No se observa un orden perfecto en todas
las cosas? ¡Observemos a la luna, cómo viene y cómo se va! Al mes siguiente el
creciente de la luna nueva brillará otra vez en el cielo como una daga
dorada. Esperemos catorce días más y veremos la luna llena levantarse en
todo su esplendor como un escudo de plata. Se pueden contar los días de
la luna porque viene y se va de acuerdo a un orden.
Consideremos el sol, el cambio de las estaciones, el nacimiento de un
niño, la temporada de una cosecha. En todas partes hay un orden, y por lo
tanto un propósito tras todas las cosas. No podrían existir sin una razón. ¿Cuál
es el propósito de nuestra creación? Es el de
conocer a Dios, nuestro Creador, y adorarle. Si
le conocemos a Él, el propósito de nuestras vidas se habrá cumplido. El
propósito de una Lámpara es dar luz. El propósito de la flauta es
emitir notas melodiosas. Tenemos que conocer a Dios si el propósito de
nuestras vidas ha de cumplirse. Si no Le conocemos, somos como 1ámparas
que no están encendidas, o como flautas silenciosas. Bahá’u’lláh,
la gran Manifestación de Dios para esta época, revela una oración que
dice: "Soy
testigo, oh mi Dios, de que Tú me has creado para conocerte y adorarte.
Atestiguo en este momento, mi impotencia y tu poder, mi pobreza y tu
riqueza. "No
hay otro Dios más que Tú, el que Ayuda en el peligro, Quien subsiste por
Sí Mismo." Bahá’u’lláh, nos ha pedido recitar esta oración al mediodía de todos los días a fin de no olvidar por qué hemos sido creados. Seamos una flauta melodiosa, vibrante con las alabanzas de Dios. ¡No seamos flautas silenciosas!
NOTA: El presente artículo ha sido extraído de “El nuevo jardín” EBILA, 3ra. Edición revisada, Buenos Aires 1982.
(*) El señor Hushmand Fatheazam nació dentro de una familia bahá’í en Teherán, Irán, en 1924. Obtuvo grados de maestría en artes en la Universidad de Teherán y la Universidad de Wiswa Bharati de la India. Trabajó como curador de la Biblioteca de la Facultad de Artes de la Universidad de Teherán. Luego, se mudó a la India para ayudar en un trabajo de desarrollo bahá’í, donde además se desempeñó como catedrático de literatura persa en la Universidad de Punjab. Durante este período, de 1955 a 1963, fue Secretario de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de la India y director administrativo de Baha'i Publishing Trust, en Nueva Delhi. Luego, desde 1963 hasta el 2002, fue miembro de la Casa Universal de Justicia. Es poeta y escritor de libros como “Nuevo Jardín”, obra que fue traducida a más de 109 idiomas. E-mail: itc@bwc.org
|
|||
|
| ||