La Pluma del Conocimiento | |||
|
|
Reflexiones sobre la vida y la muerte (III)Mario León (*)
|
||
|
Amados amigos: Con este capítulo queremos poner punto final a estas modestas reflexiones. Esperamos que les hayan servido de incentivo para continuar reflexionando y estudiando las enseñanzas bahá’ís sobre temas universales que contiene. Las enseñanzas bahá’ís han alivianado mucho las diversas capas de misterio que cubrían estos y otros temas; han quitado las sombras que los rodeaban, inspirando miedo, desconfianza y desesperación en los corazones de las personas sinceras, encendiendo la luz del conocimiento y del entendimiento. Gracias a ellas podemos comprender que la muerte es la esencia misma de la vida: que la vida material no es otra cosa que la vida embrionaria en el seno de la tierra; que nuestro creador nos tiene mansiones bellas preparadas para morar en ellas, no por "cinco días" como dice nuestro amado maestro queriendo referirse a la cortedad de la vida terrenal, sino por el tiempo que perdure el reino de Dios, donde seguiremos progresando hasta alcanzar la presencia de Dios.
OBJETIVOS DE LA VIDA
Sabemos que hemos sido creados, como nos enseña Bahá'u'lláh, para conocer y adorar a Dios. Y el amado Maestro dice que Dios creó al hombre para que irradiara la luz divina e iluminara el mundo con sus palabras, sus acciones y vida; y, para que cultivando las virtudes sea superior al animal, por sus actos. No hemos sido pues creados sólo para comer, dormir, beber, buscar placeres, sino para labrar nuestra perfección, en todos los mundos de Dios. Según las enseñanzas bahá'is la perfección no tiene limites. Cada individuo puede progresar de un grado a otro, según su capacidad y esfuerzo. Hemos oído decir que "nadie es perfecto", frase que parece no tener sentido. Baha'u'llah nos pide que seamos bahá’ís antes que perfectos. O que seamos perfectos bahá’ís. Es decir, que vivamos según las instrucciones y el mandato de Bahá'u'lláh. El considerarse perfecto y estancarse es de Satanás dice el maestro. El cumplimiento y practica de sus consejos nos dará confianza y seguridad para ir a los mundos de Dios cuando llegue el momento de entregar el alma.
LA VIDA COMIENZA
Se dice que el espíritu de Dios "baja" por emanación en el momento de su concepción del ser humano . Por esto, el aborto provocado es un crímen, condenado por la pluma del Todopoderoso. Nos referimos al alma racional o espíritu humano que, en las enseñanzas del amado maestro son la misma cosa. Esta alma como ya sabemos no se ubica dentro del ser recientemente concebido, sino que cual rayo de luz se proyecta en el ser . Si buscásemos dentro del embrión no lo hallaríamos, igual que si buscásemos el fruto dentro del tronco del árbol, aun cuando el fruto se halla en el tronco, pero en estado latente. Ahora, que naturaleza tiene ese rayo de luz, no podremos saberlo como no podemos saber la naturaleza de Dios. El maestro nos dice "luz" para hacernos entender, porque conocemos la luz, y su comportamiento. Esto seguirá siendo un misterio para e hombre, pues no se ha desarrollado aún una ciencia espiritual que investigue y "descubra" la naturaleza e una energía espiritual. El pequeño embrión a que hacemos referencia, un conjunto de células y otras sustancias es un espejito donde se proyecta un rayito de luz que viene de Dios , que es espíritu humano. Si el embarazo pone en peligro la vida de la madre, el amado Guardián, dice que llegara el tiempo en que los casos como estos, tienen que ser dejados a la c o n c i e n c i a del médico. Cuando paciente y galeno sean bahá’ís se cumplirá este deseo a cabalidad. Tenemos que decir también que el espíritu del embrión aparece por vez primera. No hay reencarnación.
LA VIDA EVOLUCIONA
El nuevo ser ha completado el ciclo de permanencia preestablecido por Dios en el claustro materno y estando en condiciones de abandonar, lo abandona. Los padres que son los intermediarios para la existencia del nuevo ser se encargan de su cuidado, su asistencia y su educación material y espiritual . A medida que crece, su espíritu se va descubriendo y manifestándose en el desarrollo de su mente, su inteligencia, su raciocinio que son poderes de su espíritu, especialmente en su vida de estudiante. Durante este tiempo el niño se prepara para su vida futura. Muchas veces, los estudios no solo son estudios, sino el fundamento para una profesión que le permitirá conseguir un trabajo con que ganar la vida, para mantenerse a sí mismo y a su familia. Espiritualmente se educa en el hogar permanentemente. Ora, aprende las lecciones básicas de la fe, asiste a las reuniones bahá’ís, fiestas de diecinueve días, aniversarios y otras.
Cumple quince años. Edad de la madurez. Desde que nació fue un niño baha'i, ahora que cumple quince años declara oficialmente su fe y es un joven baha'i, asume obligaciones de orar, ayunar y servir a la causa de Dios en comités. Reafirma su fe y un poco antes o un poco después, recibe el espíritu de fe, muchos bahá’ís consideran como el verdadero cumpleaños, el día que declararon su fe en Bahá'ulláh. A partir de esta edad, pueden contraer matrimonio. A veces no pueden cumplir con esta ley tempranamente por causa de problemas económicos. Como el matrimonio no es un asunto de dos personas que se aman, sino de toda la comunidad familiar, los padres con posibilidades económicas y la comunidad familiar pueden ayudar a solucionar el problema. Sabemos por experiencia que el asunto económico es muy importante para el matrimonio. El maestro aconseja a la futura pareja estudiarse antes que nada, cuidadosamente sus caracteres. Luego conseguir el consentimiento de los padres. Si por fortuna son hijos de bahá’ís y bahá’ís que han mostrado respeto a las leyes, y han visto crecer al virtual novio o novia, bienvenidos. Si es un buen baha'i sin duda será un buen esposa o una buena esposa. Con conocimiento y guía de su asamblea, fijarán fecha de matrimonio. Según el Aqdas, 95 días de noviazgo, es decir pueden hacerlo dentro de ese plazo. Castos antes del matrimonio y fieles a la pareja, después, rezan las normas. Sin matrimonio no hay sexo. Quien quiere sexo primero debe casarse según manda la ley. Y felicidades.
El matrimonio no es una empresa fácil para nadie. Demanda un esfuerzo firme y decidido de ambas partes y de los padres, familiares y comunidad. Firmeza de roble o mejor de mármol, o granito, en la observancia de los principios, amor y temor de Dios, vocación de servicio a la causa de Dios. Si ambos se encuentran muy ocupados y comprometidos con la causa, no tendrán tiempo para pensar en otra cosa . Enseñar la fe, estudiar y leer mucho los escritos par prepararse y cómo enseñar, trabajar para ganar el sustento familiar y para servir la causa y contribuir al fondo baha'i. Ocupados en todo esto ni se han dado cuenta del tiempo que ha transcurrido. Un día "despiertan" cuando el hijo o hija mayor está de novio y desea casarse.
LA VIDA CONTINUA
Los hijos se han ido. Pero ahí están, los dos tal como empezaron. Con muchas experiencias y tal vez con algunas canas. Pero están los dos. Qué lindo poder envejecer los dos juntos, sobre todo sirviendo la Causa de Dios. Aquí es donde la compañía de uno es muy valiosa para el otro. Cumpliendo con el deseo de Bahá’u’lláh para sus seguidores. Han vivido mas de 25 mil días de vida. Han llegado a la llamada tercera edad, la cabeza se pone gris o blanca. La piel se pone arrugada. Los huesos ya no son firmes como solían estar. Los nervios se destemplan. Los huesos sufren de osteoporosis. Los sentidos han perdido agudeza, el corazón sufre de arritmia. Las articulaciones se han puesto rígidas. En fin, pero el espíritu esta cada vez mas fuerte. A poner al día la voluntad y testamento personal. Este documento siempre debería estar en manos de alguien como la Asamblea local u otra. Ponerlo al día cada vez que uno considere necesario. Señalar primeramente su deseo de que se entierre sus restos mortales según la ley y normas bahá’ís. En seguida sus pertenencias, distribuirlas equitativamente para evitar la desunión de los herederos. No esperar el ultimo momento. Cuando creamos que nos acercamos al fin, el amado maestro nos conseja que pensemos en los mundos eternos de Dios y nuestro corazón se llenara de contento.
Cuando una persona fallece en inglés dicen simple y llanamente "pasó". Es decir, pasó de esta vida a la otra, o de este mundo al otro. Como ya sabemos cada naturaleza vuelve al lugar de donde derivó. El cuerpo bajo tierra y el espíritu que vino de Dios vuelve a Dios el cuerpo se transforma en polvo, este es absorbido por la planta y ésta, por el animal o por el hombre. Esto podemos ver con nuestros ojos materiales. Pero lo que sucede con el espíritu nadie sabe. Solo sabemos lo que nos dicen las santas Manifestaciones de Dios, porque ellos participan del océano de conocimiento que sólo Dios conoce. Nadie ha regresado del mas allá unos años después de haber vivido en los mundos espirituales.
El amado Bahá’u’lláh nos dice que "después de la muerte la naturaleza del alma nunca podrá ser descrita... No es conveniente ni permisible revelar todo su carácter a los ojos de los hombres" . Pero Él mismo nos consuela diciéndonos que el alma después de su separación del cuerpo continuara progresando hasta alcanzar la presencia de Dios.
El amado Maestro nos dice que la recompensa del otro mundo es la vida eterna. Fin.
(*) Profesor. Escritor y Poeta. Miembro de la Comunidad Bahá'í de Puno, Perú. E-mail:
|
|||
|
| ||